En junio, Phil Lord y Chris Miller dejaron la película de Han Solo en una fase avanzada de producción. Ahora, Colin Trevorrow abandona el Episodio IX por diferencias creativas.

En un anuncio oficial subido a StarWars.com el día de ayer, Lucasfilm anunció:

Lucasfilm y Colin Trevorrow han escogido mutuamente tomar caminos separados en “Star Wars: Episode IX”. Colin ha sido un colaborador maravilloso en todo el proceso de desarrollo, pero todos hemos llegado a la conclusión de que nuestras visiones para el proyecto difieren. Le deseamos a Colin lo mejor y estaremos compartiendo más información sobre la película pronto.

Aunque era de esperar, considerando lo pobremente recibida que fue su última película, The Book of Henry (2017), Trevorrow sigue siendo el hombre que convirtió a Jurassic Park (una franquicia muerta) en un proyecto rentable y exitoso. Para los que no recuerdan, Jurassic World (2015) es la cuarta película más taquillera de todos los tiempos, solo por detrás de Avatar (2009), Titanic (1997) y Star Wars: El Despertar de la fuerza (Star Wars: The Force Awakens, 2015).

Sin embargo, de acuerdo a The Hollywood Reporter, el problema principal entre Trevorrow y el estudio tiene que ver con la raíz misma del filme: el guion, por supuesto.

La salida de Trevorrow es una raya más para un asunto que no se limita a Star Wars, sino a toda esta manía de los universos compartidos.

MARVEEEEEL, ¡¿POR QUÉ?!

Baby: El aprendiz del crimen (Baby Driver, 2017) es una de las películas mejor recibidas del año, en parte porque vigoriza un género desgastado como es el de las persecuciones. Es el resultado de un director en total control sobre su propio juego: Edgar Wright.

A Wright se le menciona sobre todo por su adaptación de Scott Pilgrim, pero sus experimentos más exitosos están en su Trilogía del Cornetto (donde hay zombies, cerveza y alienígenas). Suena simple y aburrido por escrito, pero Wright es puro amor, un tipo que sabe utilizar todos los recursos del lenguaje cinematográfico a su favor.

Es más, ¿hay alguien que se haga llamar cineasta que no haya visto este vídeo de Every Frame a Painting?

Nuestra extensa introducción es para que entiendan nuestra arrechera cuando Marvel dijo que, tras varios años colaborando juntos, Wright no dirigiría Ant-Man por “diferencias creativas”. Lo mismo le pasó a Patty Jenkins hace varios años con Thor, pero esta terminó dirigiendo Wonder Woman para DC.

Aunque Ant-Man no resultó una mala película, los seguidores de Wright nos damos cuenta con mucha facilidad que su fantasma sigue ahí (hay secuencias que parecen una mala copia de Shaun of the Dead).

¿Por qué los estudios huyen de los directores con claras visiones creativas?

El precio de la continuidad

Los universos cinematográficos dependen, en esencia, de que el espectador pueda reconocer sin problemas a las películas que lo conforman. Debe haber una continuidad narrativa, pero además una estética. Desgraciadamente, en algunos casos más que otros, son productos de fácil consumo. Y aunque en algunos casos existan entregas que se desvíen un poco de lo convencional (Guardianes de la Galaxia, en el caso de Marvel), sigue manteniendo el mismo estilo a grandes rasgos que las demás.

Son películas de productor, como en una serie de tv donde todo está está establecido y donde el director no tiene casi voz en la historia: solo queda de su parte intentar aportar su personalidad a través de los visuales y el desempeño de sus actores. Aunque, volviendo a Ant-Man, si ese estilo es demasiado opuesto a lo convencional, tampoco funciona.

Es el precio que se paga por la continuidad: el sacrificio del autor y subcreatividad.

Aunque Trevorrow no parece un director de riesgos visuales, probablemente sus “diferencias creativas” se parezcan más a las que afrontó Joss Wheedon cuando dirigió Avengers: Age of Ultron.

En cualquier caso, habrá que esperar un nuevo comunicado para saber quién tomará las riendas ahora del esperado Episodio IX. Nos quedamos mientras con el hype del VIII, que sale en diciembre: