Thor Odinson intenta ser electrizante de todas las formas posibles, pero solo consigue producir unos cuantos rayitos con los dedos.

En los primeros diez minutos de Thor: Ragnarok hay una escena musicalizada con el icónico tema de Led Zeppelin, Immigrant Song. En ella, Thor Odinson pelea contra un grupo de demonios con la ayuda del Mjolnir, su martillo, y es tanta la frescura que la canción aporta al combate (combinado con el carisma de Chris Hemsworth), que uno se dice: “Esta es”. Pero ya para la mitad de la película el optimismo decae y uno se dice: “Es una más”.

Esto no es necesariamente malo, pero decepciona.‎

Estamos en un punto en el cual uno no sabe si conformarse finalmente con lo que Marvel es, o si todavía se le puede exigir más; a lo mejor esa exigencia no es más que una falsa expectativa. Si algo está claro, es que Marvel Studios seguirá haciendo lo mismo hasta el final de sus días: lo saben hacer bien y tienen un público que no le pone reparos al asunto. ¿Por qué molestarse en cambiar?

De vuelta a Asgard

En Thor: Ragnarok, Asgard enfrenta a su inminente fin a manos de la primogénita de Odin, Hela. Cate Blanchett dota de personalidad a una villana que es mala porque sí, un paso atrás respecto a Kurt Russell en Guardianes de la Galaxia Vol. 2, que tenía más carisma. De los nuevos integrantes del reparto, Tessa Thompson y Jeff Goldblum tienen un poquito más de contenido para experimentar, y le sacan provecho.

Las dos horas de película se pasan volando porque no hay mucho para digerir: una vez se pone en marcha el plan maléfico de Hela, lo único que queda por descubrir es cómo volverá Thor a su hogar para detenerla. La recompensa está en el camino, no en el final, sobre todo porque se trata de una de las películas más divertidas de Marvel hasta la fecha.

¿Qué está mal entonces?

Ser o no ser…

A lo mejor lo que hace que uno le exija tanto a Thor: Ragnarok es que nos deja entrever de vez en cuando destellos de grandeza, de originalidad aquí y allá, de Taika Waititi y su característica sátira (como cuando Thor llega a Sakaar y, antes de conocer a Grandmaster, es obligado a recorrer una serie de hologramas propagandísticos donde suena Pure Imagination).

Este “Quiero ser”, “Soy” y “No soy” convierten al filme en un producto tibio, entretenido y seguro. Es un paso adelante tras el fiasco de Spider-Man: Homecoming (posiblemente lo peor que ha hecho Marvel desde Iron Man 2… y 3), y eso se agradece. Lo inexplicable es cómo consigue el estudio enloquecer a las multitudes y a los críticos: esta es la película de superhéroes con mayor porcentaje de positivos del año en Rottentomatoes.

Es que no la entendiste“, “Es que tienes que ser fanático de Marvel“… ¿Se supone que todas estas referencias y guiños deberían hacerme sentir mejor respecto a la película? ¿Debería ser indulgente al ver el Guantelete o la estatua de Beta Ray Bill? La verdad, no lo sé.

Pareciera que el estudio subestima a su target, uno que se alegrará con estos detalles (que no está mal) y que, por ende, ignorará el resto.

Un futuro incierto

Lo que está pasando con Marvel es que algo a medias ya no funciona, y los últimos esfuerzos se quedan meramente en eso: esfuerzo. Para sobrevivir, el estudio debe atreverse a desligarse más del molde, a cristalizar sus buenas intenciones en el producto final. Porque el humor absurdo de Ragnarok funcionaría mucho más si no se quedara en lo pacato.

Fue un buen rato, claro que sí, pero ¿hay acaso una razón para ver Thor: Ragnarok de nuevo? Yo creo que no.

Thor: Ragnarok [REVIEW]
Grandmaster y Valkyrie conquistan todas sus escenas.Este es el mejor Thor de Chris Hemsworth, con carisma, fuerza y corazón.A pesar de solaparse entre los lugares comunes de las películas de Marvel, Waititi se hace notar más que sus sucesores (y eso está muy bien).
Poco arriesgada, demasiado segura.Cate Blanchett hace lo que puede, pero Hela es un personaje pobremente construido.¿Hela, un personaje pobremente construido? Mejor no hablar de Skurge.En resumen, que los villanos son una mierda.
6.7Entretenida