Es la secuela de Don Hertzfeldt de su emocionante corto animado, ganador del Premio del Jurado en Sundance (2015) y nominado al Premio de la Academia.

Recuerdo que la primera vez que vi World of Tomorrow fue a finales de 2015; me preparaba para aquellos premios políticamente correctos en los cuales triunfaba siempre Spotlight (claro que estamos hablando de diferentes categorías, pero dibujemos el contexto). Recuerdo que, mientras lo veía, mi cabeza estaba convenientemente en blanco; solo más tarde me di cuenta de lo mucho que había significado para mí, más allá de esa impresión inicial de “Coño, qué original”. Estaba esa capa, sí, pero también existía otra mucho más densa detrás del inusitado humor e ingenio. Hertzfeldt había conseguido hacer una obra de ciencia ficción sutil e importante en poco menos de 17 minutos, una obra que replanteaba el lugar de la consciencia y el poder de la memoria.

Las razones que me llevan a afirmarlo quedarán guardadas para una ocasión posterior, pues exigirían un par de párrafos más de mi parte y, además, no es el objetivo principal de esta nota. Pero la introducción tal vez sirva para que algún rezagado por ahí que no haya visto todavía la obra se anime a hacerlo.

En fin: dos años después, nos llega una secuela.

World of Tomorrow Chapter Two: The Burden of Other People’s Thoughts

The Burden of Other People’s Thoughts se proyectó en Fantastic Fest a principios de este año, cosechando críticas casi tan buenas como las de la primera entrega. Aunque poco se ha dicho de la trama (fuera de las reseñas, claro), en esta ocasión la pequeña Emily Prime se sumergirá en una jornada dentro de la mente humana, cuyos resultados deberían ser tan inesperados como irreverentes.

Habrá que esperar y ver. Mientras, aquí está el teaser:

La primera parte de World of Tomorrow está disponible en Netflix.