La autora se llevó el galardón por The Obelisk Gate, continuación de su también ganadora La Quinta Estación, novela ambientada en un supercontinente ficticio llamado Quietud que sufre constantes catástrofes climáticas.

El viernes pasado en el Worldcon, llevado a cabo en Helsinki, se anunciaron los ganadores del Premio Hugo 2017. Por segundo año consecutivo, la escritora afroamericana N. K. Jemisin se llevó el reconocimiento a la mejor novela por su obra The Obelisk Gate, votada como la favorita por 3.319 personas.

Tras los pasos de los grandes

Los Premios Hugo (o Hugo Awards en su lengua original) se entregan anualmente a las mejores obras de ciencia ficción o de fantasía publicadas durante el año natural previo. Llevan el nombre del inventor del término “ciencia ficción”, Hugo Gernsback, también fundador de la revista Amazing Stories, muy popular desde su publicación en 1926 en Estados Unidos.

Es la tercera vez que un autor gana por dos años consecutivos: ocurrió en 1986 y 1987 con Orson Scott Card (El Juego de Ender y su secuela, La Voz de los Muertos, de las más completas y atractivas continuaciones que existen dentro del género), y en 1991 y 1992 con Lois McMaster Bujold (El juego de los Vor y Barrayar).

Entre los ganadores pasados están Neil Gaiman (American GodsEl Libro del Cementerio), Susanna Clarke (Jonathan Strange y el señor Norrell*), J.K. Rowling (Harry Potter y el Cáliz de Fuego) y veteranos como Isaac Asimov o Arthur C. Clarke, entre otros.

Trilogía de la Tierra Fragmentada

The Obelisk Gate es una novela de ciencia ficción especulativa, donde los mutantes que tienen el poder de controlar el medio ambiente son oprimidos por los humanos. Su primera parte fue publicada  en español el pasado mes de mayo por Ediciones B, dentro de su sello NOVA.

La saga lleva por nombre “Trilogía de la Tierra Fragmentada”, y (por obvias razones) se espera una continuación en el próximo o próximos años.

The Obelisk Gate todavía no posee fecha de publicación en español.

 

*Al propio estilo de Clarke, destacamos que Jonathan Strange es posiblemente nuestra novela fantástica favorita de la década pasada. Háganse un favor, amables lectores: el árbol habla a la piedra; la piedra habla al agua.