Era 1984, y un un joven editor llamado Steven Soderbergh fue uno de los cientos de aspirantes a directores que querían trabajar con el estudio.

Hace treinta años, Lucasfilm era uno de los estudios más cotizados de Hollywood, una fábrica de sueños y oportunidades; habían terminado con Star Wars y estaban a puertas de Indiana Jones y el Templo de la Perdición.

No nos llames, nosotros te llamamos

Soderbergh, apenas un muchacho de 21 años, mandó al estudio una muestra de los trabajos que había filmado en Super 8mm con la esperanza de llamar su atención. Pasaron las semanas y, según cuenta Tomatazos (sí, señores, así se llama nuestro Rotten Tomatoes en español), recibió un paquete donde le devolvían todas sus cintas y una carta en la cual le explicaban la razón de la negativa.

Tras 33 años, Soderbergh la publicó en su cuenta de Twitter acompañado del mensaje:

Sólo me hizo más FUERTE.

Aunque no es un tipo tan popular como Spielberg, Soderbergh tiene sus fans. En su haber se encuentran películas como Sex, Lies, and a Videotape, Ocean’s Eleven, Traffic, Magic Mike, y Che: Guerrilla. En 1984 seguramente pensó en rendirse, mientras vivía en un apartamento de mierda.

Pero perseveró. Quizá esta vieja carta, para él solo una ventana a la nostalgia, puede hacernos sentir un poco mejor a nosotros mismos con la vida. A fin de cuentas, es mejor que un discurso motivacional.