Introduciéndonos en un mundo cargado de halos coloridos y prismas electromagnéticos, Björk presentó ayer el video de The Gate, una obra fantástica que se funde con los sonidos de maneras inesperadas.

Desde aquel lejano Human Behavior dirigido por Michel Gondry, Björk ha tenido una relación cercana con los videoclips de sus canciones, y ha demostrado que está dispuesta a experimentar visualmente con ellos de la misma forma que lo suele hacer con su música.

Los resultados son dispares, pero entre tantos se alzan algunos que además de ser “buenos” en sí mismos (háblese de arte, producción, dirección y un largo etcétera), elevan la comprensión del tema que representan.

El último ejemplo es The Gate, dirigido por Andrew Thomas Huang.

El poder del lenguaje

Para empezar, Huang nos da la sensación de estar en un plano secuencia durante prácticamente el vídeo entero (queda por fuera el pequeño prólogo en las lejanas tierras utópicas). Esto le permite huir del montaje rítmico, un recurso que consiste en cortar de un plano a otro a cada cambio de compás; y aunque es válido y proporciona dinamismo, abusar de él se vuelve predecible y aburrido.

En cambio, utiliza los halos y los prismas que salen de Björk para llevar un ritmo interno. El ejemplo más llamativo está en el coro.

En la canción, tras cada “Care for you”, suena una contra-melodía con sintetizadores que, por tratarse de una escala ascendente, puede interpretarse como “avance” o “movimiento progresivo”; porque, como cualquier otro medio de expresión artística, cada canción (independientemente de su letra) te tiene que estar diciendo algo.

Este sonido va acompañado, en el video, por la acción de dar y recibir amor (o por lo menos eso queremos creer, ya que todo este asunto se trata de alcanzar la luz tras la oscuridad de Vulnicura), cuando Björk arroja y recibe el prisma que sale de su pecho y donde anteriormente había una herida:

Huang dijo en su Instagram que el diseño del prisma se inspiró en alas de serafín, cristales fotogénicos, origami y esculturas de vidrio.

Este tipo de detalles, sutiles en apariencia, ayudan a fortalecer la relación que existe entre la música y la imagen, más allá de ser un simple complemento publicitario. Porque el vídeo de The Gate ayuda a comprender mejor lo que dice la música de Björk, y viceversa.

Si no lo han visto, acá está: